La comuna de París

150 años

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NOTICIAS

El miedo al pueblo

El miedo al pueblo

El ase­si­na­to de un joven en el Panguipulli estre­me­ció a todo el país. Tras la eje­cu­ción los cara­bi­ne­ros esca­pa­ron como delin­cuen­tes. No es la for­ma en que actúa quien dice sólo defen­der­se. Es la for­ma en que actúan los ase­si­nos que tie­nen temor. Es el mie­do al pue­blo. Demuestra la prin­ci­pal con­se­cuen­cia del levan­ta­mien­to popu­lar ini­cia­do el 18 de octu­bre: el sur­gi­mien­to de un autén­ti­co poder el pueblo.

La vacuna: mentiras y verdades

La vacuna: mentiras y verdades

El ver­da­de­ro dile­ma está plan­tea­do des­de la expan­sión del virus: ¿debe pri­mar la vida o las ganan­cias del capi­tal? La solu­ción al pro­ble­ma no se encon­tra­rá en una vacu­na. La solu­ción está en quién tie­ne el poder. Quién deci­de, y en fun­ción de qué intere­ses y obje­ti­vos. Esta pes­te moder­na, si algo bueno ha teni­do, es que ha nos ha acer­ca­do en toda su pro­fun­di­dad a esta interrogante.

Con el poder del pueblo ¡vamos por todo!

Con el poder del pueblo ¡vamos por todo!

El régi­men le teme al poder del pue­blo. Por eso ofre­ce con­ce­sio­nes y pro­me­sas. Pero esta con­tra­po­si­ción de pode­res no se pue­de man­te­ner en el tiem­po. Con cada vic­to­ria, los tra­ba­ja­do­res se pre­pa­ran para una defi­ni­ción: ¡vamos por todo!

La noche de las ratas

La noche de las ratas

Esta pla­ga no podrá exten­der­se. El pue­blo se ha dota­do, en años de lucha, de fuer­zas insu­pe­ra­bles. Las ha mani­fes­ta­do en el levan­ta­mien­to de octu­bre. Una de esas fuer­zas es su asom­bro­sa deci­sión de adop­tar como su ban­de­ra la rei­vin­di­ca­ción de nues­tros ances­tros, nues­tra comu­nión con lo mapuche.

LA ESTRELLA DE LA SEGUNDA INDEPENDENCIA

La derrota del régimen

El ple­bis­ci­to crea una situa­ción nue­va. El régi­men espe­ra­ba con­sen­so, pero obtu­vo lucha de cla­ses. Ahora, se enfren­ta el poder legí­ti­mo del pue­blo con­tra un orden que se afe­rra a la cons­ti­tu­ción pino­che­tis­ta, repu­dia­da por la lucha popu­lar y el 80% con­quis­ta­do en las urnas.

A terminar lo que empezamos

El levan­ta­mien­to popu­lar en Santiago se exten­dió a todo el país en un día. Desde enton­ces, el pue­blo no ha deja­do de luchar un solo minu­to. Ha lle­na­do ave­ni­das y pla­zas; ha ren­di­do sus sacri­fi­cios, sus muer­tos, sus heri­dos, sus pre­sos; ha enfren­ta­do las arre­me­ti­das de los cri­mi­na­les; ha resis­ti­do a la pan­de­mia y al derrum­be eco­nó­mi­co; se ha orga­ni­za­do y se ha ins­trui­do en la acción; ha medi­do su poder y ha reco­no­ci­do a sus enemi­gos. Chile es hoy la espe­ran­za de los pue­blos de América y del mun­do; en nin­gu­na par­te se ha hecho cla­ri­dad como en esta tierra.

De ésta, salimos peleando

En la lucha por la vida, no se pue­de estar del lado de los ase­si­nos; en la lucha por la huma­ni­dad, no se pue­de seguir a los bui­tres; en la lucha por la salud, no hay que mez­clar­se con la podre­dum­bre; en la lucha por el futu­ro, hay que supe­rar un pasa­do caduco.

Es hora de actuar

El levan­ta­mien­to de octu­bre demos­tró nues­tra fuer­za, nues­tra deci­sión y nues­tro poder. Fue la pri­me­ra eta­pa de la revo­lu­ción. Ahora hay que ter­mi­nar lo que empezamos.

¡Somos los trabajadores! ¡Somos la revolución!

Levantamos una direc­ción que orien­te hacia un obje­ti­vo prin­ci­pal, urgen­te e inme­dia­to: el poder, todo el poder a los trabajadores.

Por nuestros hijos

Pero, algo sí va a pasar este año. Y es que el pue­blo de Chile se lan­za­rá a una gran lucha. Este año, dare­mos ini­cio a nues­tro futu­ro como pueblo.

Trabajadores ¡A luchar!

¡A defen­der nues­tros dere­chos! ¡A gol­pear a los empre­sa­rios saquea­do­res y polí­ti­cos corrup­tos y “sin­di­ca­lis­tas” ven­di­dos”! ¡A orga­ni­zar la fuer­za polí­ti­ca del pueblo!

Por el sacrificio de nuestros padres, por el futuro de nuestros hijos

Es el momen­to de que noso­tros como pue­blo, como hom­bres y muje­res tra­ba­ja­do­res, asu­ma­mos nues­tro papel de dirigir.

PRESENTE

Pero Fidel es sólo un hom­bre. Su gran­de­za no pue­de ser medi­da por la con­fian­za que muchos depo­si­ta­ron en él. Su ras­go autén­ti­ca­men­te excep­cio­nal es que su acción estu­vo siem­pre guia­da por una con­fian­za infi­ni­ta en el pue­blo y sus capacidades.

¡El paro va!

En medio de este paro, se for­man y des­ta­can los nue­vos diri­gen­tes, autén­ti­cos, hones­tos, que cum­plen con los man­da­tos de sus bases. En medio de este paro, se crean y con­so­li­dan las nue­vas y anti­guas orga­ni­za­cio­nes, ver­da­de­ra­men­te repre­sen­ta­ti­vas y úti­les. Y en medio de este paro, se for­ja la uni­dad de millones.

Votamos paro nacional: ¡Que se vayan todos!

Nuestra elec­ción es cla­ra. 4 de noviem­bre, paro nacio­nal. Y el méto­do ya está defi­ni­do: gol­pear­los a ellos, duro y pare­jo, has­ta que se vayan todos.

Unidad ¡adelante con el paro nacional!

¿Qué sig­ni­fi­ca este movi­mien­to? La defi­ni­ción últi­ma está en su acción y en sus méto­dos: ir de lo sim­ple a lo com­ple­jo, la movi­li­za­ción, la uni­dad, la inde­pen­den­cia de cla­se y, en este momen­to, la apli­ca­ción de la for­ma de la lucha más idó­nea: el paro nacional.

Cada lucha, una victoria

El pode­ro­so levan­ta­mien­to de la X Región, las gran­des jor­na­das en las barri­ca­das en las rutas y carre­te­ras, y en las calles de sus ciu­da­des, son ya una demos­tra­ción de fuer­za de nues­tra cla­se, son un sal­to de 30 o 40 años, rea­li­za­do en pocos días. Es una vic­to­ria que el sur de Chile ofren­da a nues­tro pue­blo, en for­ma de expe­rien­cia, de ejem­plo y alien­to en el comien­zo del camino.

El regreso de la lucha de clases

Nosotros deci­mos: ¡ade­lan­te con la movi­li­za­ción! La lucha efec­ti­va vale más que una con­vo­ca­to­ria ambi­gua o una diri­gen­cia sin orien­ta­ción.
La lucha de cla­ses obli­ga a tomar la ini­cia­ti­va, a actuar de acuer­do a la reali­dad, y no de ilu­sio­nes aje­nas y, sobre todo, exi­ge ele­gir de qué lado se va estar en este conflicto.

Paro nacional: debemos unirnos

La dis­yun­ti­va de hoy es si per­mi­ti­mos que los corrup­tos, los ladro­nes, los explo­ta­do­res, pro­fun­di­cen y extien­dan su cri­sis o si el pue­blo de Chile empren­de el cam­bio que ver­da­de­ra­men­te nece­si­ta.
En el actual con­tex­to, debe hacer­se valer la fuer­za de los tra­ba­ja­do­res, debe escu­char­se la voz de todo el pue­blo, en una gran movi­li­za­ción, en un paro nacio­nal que mues­tre una efec­ti­va sali­da a la crisis.

pasado y presente

Reformismo o revolución

Reformismo o revolución

La labor de los revo­lu­cio­na­rios es sis­te­má­ti­ca y rea­lis­ta. Propone cons­truir un nue­vo orden hoy, cuan­do es nece­sa­rio, no en un futu­ro inde­fi­ni­do. Llamamos a com­ba­tir el refor­mis­mo, en todas sus varian­tes. Convocamos a abs­te­ner­se en las pró­xi­mas elec­cio­nes y a pro­fun­di­zar la lucha por las deman­das popu­la­res; por la edu­ca­ción, la salud, el tra­ba­jo, la vivien­da, por la dignidad.