El pueblo debe comenzar de nuevo

El pueblo debe comenzar de nuevo

28.7.2008 | Estrella de la Segunda Independencia

Crisis argen­ti­na

La Estrella de la Segunda Independencia

nº6, chi­le, julio 2008

Argentina vive una nue­va cri­sis polí­ti­ca. Distintos sec­to­res de la bur­gue­sía se dispu­tan el pre­do­mi­nio del régi­men polí­ti­co. En medio de un cua­dro, que en oca­sio­nes pue­de apa­re­cer con­fu­so, el pue­blo her­mano cobra con­cien­cia de quién es quién y se pre­pa­ra para crear su pro­pio camino. Esta es la con­sig­na del momento.

La cri­sis del régi­men polí­ti­co domi­nan­te en la Argentina es hoy evi­den­te. El con­flic­to entre el Ejecutivo y los intere­ses agro­ex­por­ta­do­res con­clu­yó, por aho­ra, con una deci­sión en el Senado. Para el gobierno, sig­ni­fi­có una derro­ta y la defec­ción de par­te de sus par­la­men­ta­rios y de su pro­pio vicepresidente.

Este des­en­la­ce pro­vi­so­rio demues­tra que la con­tro­ver­sia con los patro­nes del agro nun­ca fue eco­nó­mi­ca. Es, una vez más, la com­pe­ten­cia de dis­tin­tos sec­to­res de la bur­gue­sía por el con­trol del régi­men polí­ti­co y, por medio de éste, del apa­ra­to buro­crá­ti­co del Estado que les per­mi­te maxi­mi­zar sus super­ga­nan­cias con el saqueo de los recur­sos fis­ca­les y con la cober­tu­ra para sus nego­cios y la explotación.

res­tau­ra­ción y contención

Tras las jor­na­das de lucha de 2001, la bur­gue­sía impu­so un régi­men de res­tau­ra­ción y de con­ten­ción de las fuer­zas popu­la­res. A la cabe­za del gobierno actuó un hom­bre como Kirchner, un diri­gen­te de la segun­da fila del jus­ti­cia­lis­mo, menos cono­ci­do y menos denos­ta­do. Partiendo de las con­di­cio­nes de cri­sis polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca e ins­ti­tu­cio­nal, la res­tau­ra­ción tuvo algu­nos logros. Aseguró super­ga­nan­cias para deter­mi­na­dos sec­to­res capi­ta­lis­tas, nota­ble­men­te el gru­po Techint y simi­la­res y a los mis­mos expor­ta­do­res de soya; garan­ti­zó el pago de la deu­da exter­na a capi­ta­les forá­neos; limi­tó la auto­no­mía a las fuer­zas arma­das en asun­tos polí­ti­cos; reani­mó a la buro­cra­cia esta­tal, reor­ga­ni­zó a las fuer­zas polí­ti­cas dis­per­sas en nue­vas coa­li­cio­nes. Pero en lo prin­ci­pal con­tu­vo y fre­nó efec­ti­va­men­te el pro­ce­so de orga­ni­za­ción popu­lar. Resucitó a la buro­cra­cia sin­di­cal, heri­da de muer­te tras los años del mene­mis­mo. Con dádi­vas esta­ta­les y un dis­cur­so en con­tra del “neo­li­be­ra­lis­mo” y la “oli­gar­quía”, neu­tra­li­zó el movi­mien­to pique­te­ro, a las Madres de la Plaza de Mayo, otro­ra refe­ren­tes de las luchas popu­la­res. Cooptación por un lado, repre­sión por el otro. Mientras reso­na­ban los dis­cur­sos “nacio­na­les y popu­la­res”, se disol­vían a tiros las huel­gas de los petro­le­ros, de los docen­tes, las luchas de los des­ocu­pa­dos; se pro­du­cían nue­vos secues­tros, como el de Julio López, y morían más jóve­nes de mano de la policía.

un régi­men en el suelo

Este es el balan­ce del régi­men. Concluida la res­tau­ra­ción, ha esta­lla­do hoy en mil peda­zos. La bur­gue­sía recla­ma más. Más ganan­cias, más repre­sión, menos con­ce­sio­nes. Esto que­dó paten­te en el caso de los intere­ses agro­ex­por­ta­do­res. No quie­ren renun­ciar a siquie­ra una par­te de las super­ga­nan­cias gene­ra­das por el aumen­to de los pre­cios inter­na­cio­na­les. El perío­do de equi­li­brio o esta­bi­li­za­ción diri­gi­do por Kirchner da paso a una “redis­tri­bu­ción de la rique­za” entre los dis­tin­tos sec­to­res bur­gue­ses. En este nue­vo esque­ma, vuel­ven todos, los Duhalde, los Menem, los Alfonsín; sólo fal­tan De la Rúa y Cavallo.

En estos autén­ti­cos ciclos caní­ba­les de desas­tre y res­tau­ra­ción que han mar­ca­do el siglo XX argen­tino, los úni­cos que ter­mi­nan comi­dos son los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo. Somos noso­tros quie­nes sufri­mos la hiper­in­fla­ción de Alfonsín y des­pués paga­mos los cos­tos de la con­ver­ti­bi­li­dad, los que cos­tea­mos la deva­lua­ción, los que sufri­mos los efec­tos de los cor­tes de ruta con 4x4. Y segui­re­mos sien­do los que sus­ten­te­mos el nue­vo fes­tín, si no nos orga­ni­za­mos y luchamos.

La bur­gue­sía en la Argentina ha demos­tra­do una capa­ci­dad úni­ca para des­truir y “recons­truir”, para res­tau­rar su domi­na­ción, tras haber hun­di­do al país en el desas­tre. Ahora, somos noso­tros los que debe­mos comen­zar de nue­vo, sin las­tres y pesos muer­tos, con­cen­tra­dos en la meta de nues­tra emancipación.

comen­zar de nuevo

Las con­di­cio­nes para empren­der esta tarea están dadas lar­ga­men­te. La lucha de 2001 ter­mi­nó por pul­ve­ri­zar el sis­te­ma de par­ti­dos polí­ti­cos y debi­li­tar todas sus estruc­tu­ras en el cam­po social. El pue­blo pue­de hoy for­mar su pro­pia opción, en la medi­da en que afir­me su inde­pen­den­cia de cla­se. Se ha per­di­do tiem­po valio­so pero, a la vez, se ha gana­do expe­rien­cia. Todos han usa­do su opor­tu­ni­dad para mos­trar su ver­da­de­ra faz ante la socie­dad: los radi­ca­les, los jus­ti­cia­lis­tas, la izquier­da, los par­ti­dos pro­vin­cia­les, los buró­cra­tas sin­di­ca­les, los pique­tru­chos y, aho­ra últi­mo, los repre­sen­tan­tes “del cam­po”. Los cono­ce­mos bien. No hay con­fu­sión posi­ble. La fal­sa opción, levan­ta­da en sema­nas pasa­das, entre el gobierno “nacio­nal y popu­lar” y la “oli­gar­quía”, se ha derrum­ba­do. Se debe des­con­fiar de los par­ti­dos polí­ti­cos del régi­men; sólo el pue­blo pue­de cons­truir su pro­pio camino.

Hay que comen­zar de nuevo.

Lo pri­me­ro, es con­fiar en el pue­blo, con­fiar en nues­tras pro­pias fuer­zas. Hay que actuar con volun­tad de ven­cer, par­tien­do de lo sim­ple has­ta lle­gar a lo com­ple­jo. Los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo deben arti­cu­lar, los barrios, en las fábri­cas y luga­res de tra­ba­jo, en el cam­po, en cole­gios y uni­ver­si­da­des, en todas par­tes, las luchas inme­dia­tas y urgen­tes has­ta crear con­fluen­cias mayo­res que ayu­den a levan­tar una autén­ti­ca opción popu­lar. La inde­pen­den­cia de cla­se es la cla­ve para que se vayan todos los que obs­ta­cu­li­cen el camino. La pelea con­tra buró­cra­tas y pun­te­ros sólo se pue­de ganar unien­do las luchas dis­per­sas, for­ta­le­cien­do a las orga­ni­za­cio­nes popu­la­res, prac­ti­can­do la soli­da­ri­dad y la auto­ges­tión; cons­tru­yen­do la uni­dad. El pue­blo rápi­da­men­te mar­gi­na­rá a quie­nes per­si­guen intere­ses par­cia­les y egoís­tas, a quie­nes pre­ten­dan impo­ner con­di­cio­nes u obs­tácu­los al camino de la unidad.

El avan­ce de las luchas en la Argentina debe lle­var a la cons­truc­ción de un gran movi­mien­to de los tra­ba­ja­do­res y pue­blo, que comien­ce, como 1810, levan­tar “a la faz de la Tierra una nue­va y glo­rio­sa Nación”.

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La Estrella de la Segunda Independencia Nº6

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28.7.2008
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