¿Quién lleva la batuta?

¿Quién lleva la batuta?

20.7.2008 | Estrella de la Segunda Independencia

Trabajadores pasan a la ofensiva

La Estrella de la Segunda Independencia

nº3, chi­le, julio 2008

Ha trans­cu­rri­do poco más de un año des­de la huel­ga de los fores­ta­les de la zona de Arauco y del ase­si­na­to de Rodrigo Cisternas. Un tra­ba­ja­dor, un padre de fami­lia, dio su vida en luchan­do por un futu­ro mejor para sus hijos. Sus ase­si­nos, sin embar­go, no son los que esa noche llu­vio­sa lo acri­bi­lla­ron. Su ver­da­de­ro ase­sino se lla­ma Anacleto Angelini, due­ño de Forestal Arauco. Murió tres meses des­pués, en su cama y cele­bra­do como “gran chi­leno”. Había man­da­do, a la usan­za de la ‘Cosa Nostra’, a otros a aho­gar en san­gre la ame­na­za en con­tra de sus intere­ses. En esta tra­ge­dia que­dó demos­tra­do has­ta dón­de están dis­pues­tas a lle­gar las cla­ses anta­gó­ni­cas. Unos a matar, si es pre­ci­so, y otros a ofren­dar su vida por una cau­sa justa.

ellos o nosotros

Es así como está plan­tea­do el pro­ble­ma. Ellos o noso­tros. Ellos no des­can­san en aumen­tar la explo­ta­ción. Se con­cier­tan con los polí­ti­cos para ase­gu­rar sus super­ga­nan­cias, impo­nen un régi­men de temor para impe­dir la for­ma­ción de sin­di­ca­tos. Niegan las más míni­mas garan­tías labo­ra­les. Bajan los suel­dos por dis­tin­tas vías: la infla­ción; por la sub­con­tra­ta­ción; man­te­nien­do un des­em­pleo “natu­ral”; con la “incor­po­ra­ción de la mujer al mun­do labo­ral”, pero con sala­rios más bajos. Cuando esti­man que una legis­la­ción los toca “con el péta­lo de una rosa”, acu­den a sus jue­ces, que, pres­tos, fallan a su favor. Usan al apa­ra­to del Estado para repri­mir las luchas de los tra­ba­ja­do­res, trans­for­man­do a la poli­cía en guar­dias pri­va­dos de los patrones.

una nue­va eta­pa de luchas

Nosotros, los tra­ba­ja­do­res, en cam­bio, hemos toma­do el camino de la orga­ni­za­ción, la lucha y la uni­dad. Progresivamente, cre­cen las luchas en con­tra del capital.

En el plano de la orga­ni­za­ción sin­di­cal, se con­for­man nue­vas orga­ni­za­cio­nes, inclu­so inter-empresas y que reúnen a tra­ba­ja­do­res de dis­tin­tos rubros.

Según datos de la Dirección del Trabajo, en los años 2006 – 2007 se cons­ti­tu­ye­ron 2.491 sin­di­ca­tos base. En el año 2007 se lle­va­ron a cabo 2.556 nego­cia­cio­nes colec­ti­vas con la par­ti­ci­pa­ción de 232.667 tra­ba­ja­do­res, superan­do en un 18% las nego­cia­cio­nes del año 2006. En 2007 hubo 148 huel­gas que invo­lu­cra­ron a 17.583 trabajadores.

Más nego­cia­cio­nes colec­ti­vas se resuel­ven a favor de los tra­ba­ja­do­res. Muchas veces, con nue­vos méto­dos: la huel­ga y las accio­nes de movi­li­za­ción son deci­di­das en asam­bleas. Se crean víncu­los de soli­da­ri­dad de otros sin­di­ca­tos y la pobla­ción. Las luchas son lide­ra­das por diri­gen­tes nue­vos, de acti­tud ofen­si­va. Cuando no se gana mucho, ya no es una derro­ta. Unidos, se peleó por algo jus­to y digno. La soli­da­ri­dad per­ma­ne­ce entre los com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo. Son peque­ñas vic­to­rias, de gran rele­van­cia para cada tra­ba­ja­dor, para el desa­rro­llo de la con­cien­cia proletaria.

Más con­fe­de­ra­cio­nes, fede­ra­cio­nes y mul­ti­sin­di­ca­les nacen para asu­mir un tra­ba­jo uni­ta­rio. Los tra­ba­ja­do­res sub­con­tra­ta­dos han crea­do sus pro­pios sin­di­ca­tos inter-empresa, capa­ces de agru­par a una mayor can­ti­dad de tra­ba­ja­do­res de dis­tin­tos rubros.

con­ver­tir el poten­cial en fuerza

El poten­cial que repre­sen­ta esta nue­va eta­pa de la lucha de los tra­ba­ja­do­res actúa como ame­na­za para el blo­que domi­nan­te. Éste ha sus­pen­di­do una serie de ini­cia­ti­vas lega­les, como la de fle­xi­bi­li­za­ción labo­ral. Se cen­tra hoy en fre­nar la ten­den­cia de cre­cien­te “agi­ta­ción labo­ral”. Invoca el fan­tas­ma de la “explo­sión social”. Y se ve obli­ga­do, con una fre­cuen­cia cada vez mayor, a uti­li­zar la represión.

Pero inclu­so ese “últi­mo recur­so” no sir­ve. Los tra­ba­ja­do­res han toma­do con­cien­cia de sus pro­ble­mas comu­nes y urgen­tes, y han sali­do ofen­si­va­men­te a impo­ner­los, a cual­quier cos­to. Ese es el dra­má­ti­co ejem­plo de Rodrigo Cisternas.

Y es el fin de los con­ci­lia­do­res con el capi­tal. Digan lo que digan, los “dia­lo­gan­tes”, los que lla­man a espe­rar y sopor­tar, ya fue­ron expul­sa­dos de la esce­na. Sólo se man­tie­nen, éstos sí como fan­tas­mas, gra­cias a los favo­res del gobierno y los empresarios.

La expe­rien­cia gana­da en los últi­mos años y meses demues­tra que el camino correc­to es el de la acción direc­ta y ofen­si­va de las masas, de la orga­ni­za­ción y de la unidad.

Las tareas de la cla­se tra­ba­ja­do­ra hoy, son cla­ras. La sin­di­ca­li­za­ción debe exten­der­se a pasos rápi­dos. Se deben for­mar nue­vos sin­di­ca­tos, unir los exis­ten­tes y, sobre todo, afi­liar a más y más tra­ba­ja­do­res a las orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les. Se debe seguir desa­rro­llan­do una con­duc­ción que cuen­te con nue­vos líde­res, cuyo úni­co nor­te sean los intere­ses del con­jun­to de los tra­ba­ja­do­res. Las deci­sio­nes deben adop­tar­se, eje­cu­tar­se y con­tro­lar­se colec­ti­va­men­te, median­te asam­bleas. Los méto­dos de acción direc­ta y ofen­si­va deben exten­der­se y difun­dir­se. No pue­de haber nin­gu­na lucha que no cuen­te con la soli­da­ri­dad de otras orga­ni­za­cio­nes popu­la­res y de la pobla­ción. La expe­rien­cia y las vic­to­rias con­quis­ta­das deben ser difun­di­das y cono­ci­das en todo el país.

Las luchas actua­les tie­nen un úni­co nor­te. El poten­cial que demues­tran estas bata­llas, la deci­sión de hom­bres como Rodrigo Cisternas, debe con­ver­tir­se en una fuer­za real, de millo­nes y millo­nes de hom­bres y muje­res, dis­pues­tos a todo por rom­per con el domi­nio del capi­tal y cons­truir una nue­va socie­dad, diri­gi­da por los trabajadores.

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La Estrella de la Segunda Independencia Nº3

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20.7.2008
Más negociaciones colectivas se resuelven a favor de los trabajadores. Muchas veces, con nuevos métodos: la huelga y las acciones de movilización son decididas en asambleas. Se crean vínculos de solidaridad de otros sindicatos y la población. Las luchas son lideradas por dirigentes nuevos, de actitud ofensiva. Cuando no se gana mucho, ya no es una derrota. Unidos, se peleó por algo justo y digno. La solidaridad permanece entre los compañeros de trabajo. Son pequeñas victorias, de gran relevancia para cada trabajador, para el desarrollo de la conciencia proletaria.

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