Manifiesto del Partido Comunista

Manifiesto del Partido Comunista

23.5.2010 | Ediciones Segunda Independencia, Partido de los Trabajadores

¿Por qué debe­mos leer el Manifiesto hoy? Muchos argu­men­tan, con bue­nas razo­nes, que su aná­li­sis con­ser­va vigen­cia; pero tam­bién siguen vigen­tes, inclu­so en el sen­ti­do jurí­di­co de la pala­bra, la decla­ra­ción de los dere­chos huma­nos y de la inde­pen­den­cia de los Estados Unidos.
El Manifiesto de 1848 lo es tam­bién en el siglo XXI, no por­que cie­rre, como los ejem­plos pre­ce­den­tes, una épo­ca his­tó­ri­ca, sino por­que abre un camino cuyos últi­mos tre­chos debe­mos reco­rrer hoy.
La ideo­lo­gía que for­mu­la ‑de mane­ra más cla­ra e ine­quí­vo­ca que cual­quier resu­men o manual- es sim­ple­men­te la ideo­lo­gía de los tra­ba­ja­do­res. De una cla­se que, al for­mar­se y for­ta­le­cer­se, pre­pa­ra las con­di­cio­nes para su pro­pia extin­ción, para abrir paso a un nue­vo hombre.
Nuevamente, ¿por qué debe­mos leer el Manifiesto hoy? Muchos argu­men­tan, con bue­nas razo­nes, que su aná­li­sis con­ser­va vigen­cia; pero tam­bién siguen vigen­tes, inclu­so en el sen­ti­do jurí­di­co de la pala­bra, la decla­ra­ción de los dere­chos huma­nos y de la inde­pen­den­cia de los Estados Unidos. El Manifiesto de 1848 lo es tam­bién en el siglo XXI, no por­que cie­rre, como los ejem­plos pre­ce­den­tes, una épo­ca his­tó­ri­ca, sino por­que abre un camino cuyos últi­mos tre­chos debe­mos reco­rrer hoy. La ideo­lo­gía que for­mu­la ‑de mane­ra más cla­ra e ine­quí­vo­ca que cual­quier resu­men o manual- es sim­ple­men­te la ideo­lo­gía de los tra­ba­ja­do­res. De una cla­se que, al for­mar­se y for­ta­le­cer­se, pre­pa­ra las con­di­cio­nes para su pro­pia extin­ción, para abrir paso a un nue­vo hombre.

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Manifiesto del Partido Comunista.
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23.5.2010
La ideología que formula el Manifiesto del Partido Comunista -de manera más clara e inequívoca que cualquier resumen o manual- es simplemente la ideología de los trabajadores. De una clase que, al formarse y fortalecerse, prepara las condiciones para su propia extinción, para abrir paso a un nuevo hombre.

El miedo al pueblo

El ase­si­na­to de un joven en el Panguipulli estre­me­ció a todo el país. Tras la eje­cu­ción los cara­bi­ne­ros esca­pa­ron como delin­cuen­tes. No es la for­ma en que actúa quien dice sólo defen­der­se. Es la for­ma en que actúan los ase­si­nos que tie­nen temor. Es el mie­do al pue­blo. Demuestra la prin­ci­pal con­se­cuen­cia del levan­ta­mien­to popu­lar ini­cia­do el 18 de octu­bre: el sur­gi­mien­to de un autén­ti­co poder el pueblo.

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Con el poder del pueblo ¡vamos por todo!

El régi­men le teme al poder del pue­blo. Por eso ofre­ce con­ce­sio­nes y pro­me­sas. Pero esta con­tra­po­si­ción de pode­res no se pue­de man­te­ner en el tiem­po. Con cada vic­to­ria, los tra­ba­ja­do­res se pre­pa­ran para una defi­ni­ción: ¡vamos por todo!

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La derrota del régimen

El ple­bis­ci­to crea una situa­ción nue­va. El régi­men espe­ra­ba con­sen­so, pero obtu­vo lucha de cla­ses. Ahora, se enfren­ta el poder legí­ti­mo del pue­blo con­tra un orden que se afe­rra a la cons­ti­tu­ción pino­che­tis­ta, repu­dia­da por la lucha popu­lar y el 80% con­quis­ta­do en las urnas.

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