Reconstrucción

Reconstrucción

19.5.2010 | Noticias

Los repre­sen­tan­tes del régi­men polí­ti­co se han abo­ca­do a lo que deno­mi­nan la “recons­truc­ción” des­pués del terre­mo­to. De los pro­pó­si­tos que hemos cono­ci­do has­ta aho­ra a tra­vés de la pren­sa se coli­ge que, más que en recons­truir, están pen­san­do en faci­li­tar los nego­cios del capi­tal. El gobierno pre­ten­de la pri­va­ti­za­ción com­ple­ta de las com­pa­ñías sani­ta­rias. El Congreso se tra­mi­ta un “plan” de finan­cia­mien­to, que aña­de nue­vas e inge­nio­sas mane­ras para que el gran capi­tal ter­mi­ne pagan­do menos impues­tos, con tru­cos con­ta­bles y tri­bu­ta­rios, ade­más abier­tas exen­cio­nes y bene­fi­cios varios.

La con­se­cuen­cia es cla­ra. Los tra­ba­ja­do­res paga­re­mos, como lo hemos hecho has­ta hoy, por el fun­cio­na­mien­to del Estado y, por ende, de la “recons­truc­ción”. Lo hace­mos a tra­vés de una expro­pia­ción de nues­tros ingre­sos, que se mate­ria­li­za en el 19% de IVA que se que­da el Estado cuan­do com­pra­mos cual­quier pro­duc­to o ser­vi­cio, el pan, la micro,… y, en el caso de algu­nos, los ciga­rri­llos. Pero lo hace­mos, prin­ci­pal­men­te, con la rique­za que crea­mos para los capi­ta­lis­tas y que éstos com­par­ten, en una baja pro­por­ción, con su Estado.

Pero esto no es nada nue­vo. Ni siquie­ra lo son los pro­yec­tos del actual gobierno. Las sani­ta­rias ya fue­ron pri­va­ti­za­das, en su mayor par­te, bajo los gobier­nos de la Concertación, que tam­bién impu­so la polí­ti­ca fis­cal de saqueo a los trabajadores.
Para el capi­tal y sus polí­ti­cos, no hay nada nue­vo. El dine­ro ‑su dinero- es lo más importante.

Claramente, una “recons­truc­ción” de este tipo no nos sirve.

Lo que le sir­ve al pue­blo es recons­truir y cons­truir su pro­pia fuer­za, su opción. Lo hace orga­ni­zán­do­se, luchan­do, pro­mo­vien­do a líde­res hones­tos y com­pro­me­ti­dos, ejer­cien­do la soli­da­ri­dad, sacan­do lo mejor de noso­tros. ¿Acaso hay otro camino?

Mural en Boca Sur, Concepción

Mural en Boca Sur, Concepción

El pro­ble­ma de levan­tar al país del desas­tre no pue­de ser resuel­to por quie­nes quie­ren apro­ve­char­se del frío, de la llu­via, del ham­bre, de la tie­rra gol­pea­da por la natu­ra­le­za. Sólo lo pue­den hacer los tra­ba­ja­do­res, crean­do su pro­pio camino y, sí, demo­lien­do y barrien­do con las rui­nas de este sis­te­ma que nos pre­ten­den cerrar el paso.

+ INFO http://bocasur.blogspot.com/2010/05/construccion-casa-de-la-unidad.html

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19.5.2010
Lo que le sirve al pueblo es reconstruir y construir su propia fuerza, su opción. Lo hace organizándose, luchando, promoviendo a líderes honestos y comprometidos, ejerciendo la solidaridad, sacando lo mejor de nosotros. ¿Acaso hay otro camino?

El miedo al pueblo

El ase­si­na­to de un joven en el Panguipulli estre­me­ció a todo el país. Tras la eje­cu­ción los cara­bi­ne­ros esca­pa­ron como delin­cuen­tes. No es la for­ma en que actúa quien dice sólo defen­der­se. Es la for­ma en que actúan los ase­si­nos que tie­nen temor. Es el mie­do al pue­blo. Demuestra la prin­ci­pal con­se­cuen­cia del levan­ta­mien­to popu­lar ini­cia­do el 18 de octu­bre: el sur­gi­mien­to de un autén­ti­co poder el pueblo.

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La vacuna: mentiras y verdades

El ver­da­de­ro dile­ma está plan­tea­do des­de la expan­sión del virus: ¿debe pri­mar la vida o las ganan­cias del capi­tal? La solu­ción al pro­ble­ma no se encon­tra­rá en una vacu­na. La solu­ción está en quién tie­ne el poder. Quién deci­de, y en fun­ción de qué intere­ses y obje­ti­vos. Esta pes­te moder­na, si algo bueno ha teni­do, es que ha nos ha acer­ca­do en toda su pro­fun­di­dad a esta interrogante.

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Con el poder del pueblo ¡vamos por todo!

El régi­men le teme al poder del pue­blo. Por eso ofre­ce con­ce­sio­nes y pro­me­sas. Pero esta con­tra­po­si­ción de pode­res no se pue­de man­te­ner en el tiem­po. Con cada vic­to­ria, los tra­ba­ja­do­res se pre­pa­ran para una defi­ni­ción: ¡vamos por todo!

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La derrota del régimen

El ple­bis­ci­to crea una situa­ción nue­va. El régi­men espe­ra­ba con­sen­so, pero obtu­vo lucha de cla­ses. Ahora, se enfren­ta el poder legí­ti­mo del pue­blo con­tra un orden que se afe­rra a la cons­ti­tu­ción pino­che­tis­ta, repu­dia­da por la lucha popu­lar y el 80% con­quis­ta­do en las urnas.

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