Ahí va un hombre de América

Ahí va un hombre de América

6.3.2013 | Estrella de la Segunda Independencia

Hugo Rafael Chávez Frías 1954 – 2013

La Estrella de la Segunda Independencia

nº38, chi­le, mar­zo de 2013

La muer­te de Hugo Chávez sig­ni­fi­ca la pér­di­da de una per­so­na­li­dad impor­tan­te de nues­tra América. Fue un hom­bre iden­ti­fi­ca­do con la for­ma de ser de nues­tros pue­blos, en su opti­mis­mo, en su acti­vi­dad per­ma­nen­te, en su gene­ro­si­dad y su dedicación.

hijo del caracazo

Chávez, pro­ve­nien­te de una fami­lia humil­de, asu­mió pron­to un papel del líder. Volcó sus inquie­tu­des sobre Venezuela y América, su vene­ra­ción del lega­do del Libertador Simón Bolívar, pero, sobre todo, su preo­cu­pa­ción por el pue­blo al que per­te­ne­cía, en su tra­ba­jo como militar.

Caracazo, febrero de 1989

Caracazo, febre­ro de 1989

La lec­ción del Caracazo, aquel levan­ta­mien­to heroi­co, aho­ga­do en san­gre, en 1989, en los mis­mos días en que en otras lati­tu­des caían los muros y se impo­nía el regla­men­to de la codi­cia y del impe­rio, lo lle­vó a orga­ni­zar­se para la acción. Sumó a otros com­ba­tien­tes en el ejér­ci­to y tra­zó con­tac­tos con orga­ni­za­cio­nes popu­la­res. La cons­pi­ra­ción bus­ca­ba barrer con los trai­do­res, corrup­tos y ven­de­pa­trias que man­ci­lla­ban el sue­lo vene­zo­lano; el régi­men cadu­co de los demo­cra­ta­cris­tia­nos del Copei y los social­de­mó­cra­tas de Acción Democrática que depar­tían frí­vo­los sobre el ham­bre y la mise­ria del pueblo.

El alza­mien­to mili­tar del 23 de abril de 1992 fra­ca­só. Las fuer­zas rebel­des que­da­ron ais­la­das; no ocu­rrió la insu­rrec­ción popu­lar que se había espe­ra­do. Chávez orde­nó reple­gar­se, “por ahora”.

Luego, des­de la cár­cel, ini­ció un camino de cons­truc­ción polí­ti­ca, basa­do en las ideas de ame­ri­ca­nis­tas de Bolívar y en defen­sa de los intere­ses del pue­blo y de la nación ultrajada.

Hugo Chávez tras el frustrado alzamiento militar de 1992

Hugo Chávez tras el frus­tra­do alza­mien­to mili­tar de 1992

En medio de la ban­ca­rro­ta total del régi­men polí­ti­co, Chávez es ele­gi­do pre­si­den­te de Venezuela, con un pro­gra­ma de refor­mas demo­crá­ti­cas y socia­les ele­men­ta­les. Parte de ellas se plas­ma­ron en una nue­va cons­ti­tu­ción. Pero aun esos pasos limi­ta­dos exce­dían lo que podía tole­rar el impe­ria­lis­mo y la bur­gue­sía local.

la exi­gen­cia popular

En 2002, un gol­pe digi­ta­do por el impe­ria­lis­mo y las excre­cen­cias oli­gár­qui­cas loca­les, apo­ya­do por nume­ro­sos gobier­nos “demo­crá­ti­cos”, como el de Chile, lo expul­sa del poder y lle­va a un nue­vo cau­ti­ve­rio. Sin embar­go, la lucha de un pue­blo que había comen­za­do a crear su pro­pio pro­ta­go­nis­mo, frus­tró los pla­nes de los traidores.

La exi­gen­cia inhe­ren­te a esa pode­ro­sa res­pues­ta popu­lar empu­jó a Chávez a bus­car un camino que res­pon­die­ra a la nece­si­dad de trans­for­ma­cio­nes más pro­fun­das. Se ini­ció así una com­ple­ja rela­ción entre un nue­vo régi­men que se apo­ya­ba en las masas popu­la­res, pero que no había roto con la cla­se burguesa.

Chávez se man­tu­vo den­tro de los lími­tes del nacio­na­lis­mo bur­gués; en ese sen­ti­do, no fue un revo­lu­cio­na­rio. Pero hizo mucho más que otros que se arro­gan ese títu­lo. Siguió con hon­ra­dez un sinuo­so camino de avan­ces y con­ce­sio­nes. Propendió a crear meca­nis­mos que for­ta­le­cie­ron la posi­ción rela­ti­va de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, como la reor­ga­ni­za­ción de las fuer­zas arma­das, medi­das que favo­re­cie­ron la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­ca, la crea­ción de las mili­cias, las misio­nes socia­les, etc.

Respuesta popular al golpe de 1992

El pue­blo vene­zo­lano resis­tió al gol­pe de 2002 y reins­tau­ró a Chávez en el gobierno

un lega­do de dignidad

Los resul­ta­dos de estas deci­sio­nes están aún en dispu­ta. Lo que no se pue­de dis­cu­tir, es que Chávez fue un hom­bre que asu­mió la repre­sen­ta­ción de su pue­blo, de los habi­tan­tes de las parro­quias, de los tra­ba­ja­do­res, de los indí­ge­nas, de los jóve­nes, de las muje­res, de los niños, de los sol­da­dos, de los edu­ca­do­res y artis­tas, de los siem­pre nega­dos, de los tra­di­cio­nal­men­te sojuz­ga­dos, en el recla­mo por su dignidad.

A tra­vés de Chávez, la dig­ni­dad de aquel bra­vo pue­blo, la dig­ni­dad ame­ri­ca­na, se hizo pre­sen­te nue­va­men­te en el mun­do. Impulsó la soli­da­ri­dad en el con­ti­nen­te y con­tri­bu­yó a fre­nar los desig­nios del impe­rio en nues­tras tierras.

Por ello, se gran­jeó el odio de los pode­ro­sos, quie­nes se rego­ci­jan, como los bui­tres que son, de su des­apa­ri­ción física.

Pero se ganó el res­pe­to de millo­nes que lo reco­no­cie­ron como uno de noso­tros, como un hom­bre del pue­blo, un patriota.

Hugo Chávez ayu­dó encen­der, en un momen­to de gran­des retro­ce­sos, una luz para el avan­ce de los pue­blos, la posi­bi­li­dad de nues­tra segun­da inde­pen­den­cia, del poder popu­lar y del socialismo.

Su par­ti­da no deten­drá esta mar­cha que ya es irre­ver­si­ble y que pron­to ter­mi­na­rá con los opre­so­res en nues­tra continente.

Hay hom­bres que no mue­ren, pues los pue­blos toman su lugar y pro­si­guen el camino. Y lo lle­va­rán has­ta el final.

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6.3.2013
Hugo Chávez ayudó encender, en un momento de grandes retrocesos, una luz para el avance de los pueblos, la posibilidad de nuestra segunda independencia, del poder popular y del socialismo. Su partida no detendrá esta marcha que ya es irreversible y que pronto terminará con los opresores en nuestra continente.

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