La guerra en Venezuela

La guerra en Venezuela

Los revolucionarios no podemos ser neutrales frente a la guerra imperialista. Ante la urgencia, no caben los discursos contemporizadores. Apoyamos, frente a la agresión interna y externa, a Maduro, que encabeza, bien lo sabemos, un gobierno burgués que se ha mostrado dubitativo frente a la amenaza. Apoyamos a la clase trabajadora venezolana que deberá prepararse para resistir la agresión, defender sus conquistas y conformar su propia dirección revolucionaria, independiente de las clases dominantes. Eso significará romper con las ilusiones que deja el reformismo y lanzarse a la toma del poder, única garantía de independencia y de victoria.

Las duras pruebas que enfrenta el pueblo venezolano contienen la misma tarea histórica para todos los trabajadores de nuestra América: el poder.

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Colombia: ¡sólo los pueblos pueden vencer!

Colombia: ¡sólo los pueblos pueden vencer!

Para el pueblo colombiano que se ha levantado en la lucha por sus demandas, no ha habido cese al fuego, ni oferta de paz, ni apertura del diálogo. A diario, caen asesinados militantes sindicales, campesinos e indígenas en manos de las fuerzas de seguridad, paramilitares y escuadrones de la muerte de los empresarios y terratenientes. A diario, los trabajadores son objeto de amenazas, secuestros y torturas. A diario, sufren las consecuencias de políticas antipopulares de un gobierno repudiado y aislado que se vistió con los ropajes del reconocimiento internacional hasta que tuvo que enfrentar el momento de la dura verdad.

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¡A cambiarlo todo!

¡A cambiarlo todo!

vemos un naciente movimiento popular que se crea en la acción. Sus expresiones son infinitamente más vitales que las de sus oponentes. Mientras éstos van hacia abajo, la fuerza de los trabajadores va enormemente en ascenso. Su causa es extraordinariamente noble y sus métodos son la acción directa de las masas y objetivos que corresponden a las demandas reales y urgentes de las grandes mayorías. Y mientras más clara es la delimitación con el régimen político corrupto, el régimen del capital, del robo, de las AFP, más se fortalece.

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Fin al robo: ¡abajo las AFP! ¡Abajo el sistema!

Fin al robo: ¡abajo las AFP! ¡Abajo el sistema!

La crisis general del capital exige soluciones de fondo. En Chile, la batalla en contra de la expoliación de los trabajadores y en contra de la indignidad en que están sumidos nuestros mayores debe ser emprendida con realismo. Como ocurre con todas las demandas fundamentales de nuestro pueblo -salud vivienda, trabajo, educación-, la solución ya no puede provenir de este sistema. Hay que derribarlo, junto a los corruptos que lo administran.

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