Frente de Trabajadores convoca – 26 de Febrero, Acto popular por la Dignidad y la Unidad

Frente de Trabajadores convoca – 26 de Febrero, Acto popular por la Dignidad y la Unidad

22.2.2011 | A un año del terremoto, Noticias, Trabajadores

Se cum­ple un año del terre­mo­to y tsu­na­mi que afec­tó a miles de fami­lias tra­ba­ja­do­ras, y se hace nece­sa­rio con­me­mo­rar. Súmémonos y acom­pa­ñe­mos en esta lucha popu­lar a todos y todas quie­nes, a un año de la catás­tro­fe, siguen sin res­pues­tas. Este es un lla­ma­do a no olvidar.

Acto popu­lar por la Dignidad y la Unidad
26 de febre­ro de 2011, a par­tir de las 15.30 horas en Estadio El Morro, Talcahuano.

Organiza: Partido de los Trabajadores
Convocan: Junta de Vecinos El Morro, Comité de Pobladores de Centinela 2, Coordinadora de Pobladores San Pedro de la Paz, Asociación Cultural José Martí, Radio Lorenzo Arenas, Frente de Trabajadores, Movimiento Territorial de Pobladores, Frente de Trabajadores de la Cultura.

Por el sacri­fi­cio de nues­tros padres y madres, por el futu­ro de nues­tros hijos e hijas
Es la Hora de Actuar!

Música: Miguel Guajardo, Trabajador de la Cultura de Curacautín.

Share
22.2.2011
Se cum­ple un año del terre­mo­to y tsu­na­mi que afec­tó a miles de fami­lias tra­ba­ja­do­ras, y se hace nece­sa­rio con­me­mo­rar. Súmémonos y acom­pa­ñe­mos en esta lucha popu­lar a todos y todas quie­nes, a un año de la catás­tro­fe, siguen sin res­pues­tas. Este es un lla­ma­do a no olvidar. Acto popu­lar por la Dignidad y la Unidad 26 de febre­ro de 2011, a par­tir de las […]

Delincuencia y narcotráfico

Es nece­sa­rio pasar a la acción y ter­mi­nar con tan­ta des­ver­güen­za e impu­ni­dad de los alia­dos del sis­te­ma en nues­tras pobla­cio­nes. La úni­ca for­ma de aca­bar con estas lacras es orga­ni­zar­nos; pero no sólo den­tro del barrio, ni limi­tán­do­nos a orga­ni­za­cio­nes como la jun­ta de veci­nos, sino estre­chan­do fuer­zas con otras orga­ni­za­cio­nes de todo tipo, de tra­ba­ja­do­res, pobla­cio­na­les, estu­dian­ti­les, y otras. Se debe crear una fuer­za supe­rior, inven­ci­ble para cual­quie­ra que quie­ra ame­na­zar­nos. Este es el pri­mer paso para demos­trar el poder nece­sa­rio para devol­ver la paz y tran­qui­li­dad a nues­tros hogares.

leer más

¿Quién lleva la batuta?

Más nego­cia­cio­nes colec­ti­vas se resuel­ven a favor de los tra­ba­ja­do­res. Muchas veces, con nue­vos méto­dos: la huel­ga y las accio­nes de movi­li­za­ción son deci­di­das en asam­bleas. Se crean víncu­los de soli­da­ri­dad de otros sin­di­ca­tos y la pobla­ción. Las luchas son lide­ra­das por diri­gen­tes nue­vos, de acti­tud ofen­si­va. Cuando no se gana mucho, ya no es una derro­ta. Unidos, se peleó por algo jus­to y digno. La soli­da­ri­dad per­ma­ne­ce entre los com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo. Son peque­ñas vic­to­rias, de gran rele­van­cia para cada tra­ba­ja­dor, para el desa­rro­llo de la con­cien­cia proletaria.

leer más

Sólo los pueblos pueden vencer

Queda demos­tra­do, una vez más, que la lucha revo­lu­cio­na­ria es, sobre todas las cosas, un come­ti­do moral. Si no se entien­de eso, se cami­na hacia el fra­ca­so. El revo­lu­cio­na­rio debe esco­ger siem­pre el bien del pue­blo, debe deci­dir­se siem­pre por los hom­bres y muje­res de la patria, siem­pre por la hones­ti­dad, siem­pre por la cla­ri­dad, siem­pre por la jus­ti­cia. Este dile­ma moral del revo­lu­cio­na­rio está pre­sen­te en todo momen­to. ¿O no cono­ce­mos tam­bién por aquí a los que cri­ti­can por la espal­da, a los que recha­zan la modes­tia, a los que no creen en el pue­blo, a los que bus­can el poder? Son esas des­via­cio­nes son las que abren la bre­cha al enemi­go, cuyas armas pre­di­lec­tas son dine­ro, el mie­do, la ame­na­za, las dádivas.

leer más

Héroes

Cada socie­dad crea sus ído­los a su medi­da y nece­si­dad. Y en cada socie­dad divi­di­da en cla­ses, el patrón del heroís­mo lo impo­ne la cla­se domi­nan­te, bus­can­do el ejem­plo más extre­mo de su pro­pia cons­ti­tu­ción inter­na. ¡Pobres! No se han dado cuen­ta que están condenados.
No saben que a los héroes hay que bus­car­los en las ave­ni­das, calles y en los pasa­jes de nues­tros barrios. Son los que tra­ba­jan todos los días por hacer más gran­de al país: en una en una cons­truc­ción, en una sala de cla­ses, en una pos­ta, en una vere­da, en las casas. Aquellos que, de la nada, hacen que los suel­dos alcan­cen has­ta el final del mes, que aguan­tan apre­tu­ja­dos en las micros, que saben que son explo­ta­dos en sus tra­ba­jos, que dan soli­da­ria­men­te lo que no debie­ran, que saben que el futu­ro son los niños y los protegen.

leer más