Llamado a la unidad

Por Chile, yo me abstengo

La Estrella de la Segunda Independencia

nº36, chi­le, octu­bre de 2012

Ni que se hubie­sen pues­to de acuer­do. Basta abrir las pági­nas de opi­nión de la pren­sa, escu­char a polí­ti­cos y comen­ta­ris­tas de todas las ten­den­cias, y vemos un mis­mo men­sa­je: “aquí no pasa nada”. Los movi­mien­tos socia­les: “¡No exis­ten!; ¡son mani­pu­la­dos por la ultra­iz­quier­da, y van a su segu­ro decli­ve!” Las mar­chas: “¡No son nada en com­pa­ra­ción a la can­ti­dad de gen­te que va al mall!; ¡esas sí que son movi­li­za­cio­nes!” El recha­zo a las ins­ti­tu­cio­nes del Estado: “¡Es nor­mal, siem­pre ha sido así!”

las luchas de hoy

Es lla­ma­ti­vo este empe­ño de con­ver­tir en nor­mal lo que es extra­or­di­na­rio. Desde la lucha en con­tra de la dic­ta­du­ra y, aca­so, des­de antes del gol­pe, no ha habi­do movi­li­za­cio­nes más masi­vas como las que hemos vis­to en los últi­mos dos años.
Desde hace muchas déca­das, el movi­mien­to de los tra­ba­ja­do­res no había vis­to este gra­do de ten­sión inter­na, de bús­que­da de un camino nue­vo de orga­ni­za­ción y de uni­dad, ati­za­do por las luchas libra­das por los sub­con­tra­ta­dos del cobre, los fores­ta­les, del sal­món, los por­tua­rios; y una infi­ni­dad de bata­llas indi­vi­dua­les: en Agrosuper, de los pes­ca­do­res, de los pro­fe­so­res, inclu­so de los gen­dar­mes, y tan­tas más. Desde la tran­si­ción, no se ha vis­to tal mul­ti­pli­ca­ción de la pelea de los pobla­do­res por sus deman­das, como las movi­li­za­cio­nes en Freirina, Dichato, o la Aurora de Chile en Concepción, por nom­brar sólo algu­nos ejem­plos. Y no olvi­de­mos las luchas del pue­blo mapu­che y su ofren­da de már­ti­res, que hoy –a dife­ren­cia de lo que ocu­rría antes– ya no des­pier­tan indi­fe­ren­cia. El des­per­tar tan con­tun­den­te del pue­blo en las regio­nes más apar­ta­das, como en Magallanes y Aysén, desa­fía cual­quier pre­ce­den­te his­tó­ri­co. Y, de hecho, nun­ca antes ha habi­do movi­li­za­cio­nes de los estu­dian­tes, uni­ver­si­ta­rios y secun­da­rios, más masi­vas y radi­ca­les como las de hoy.

régi­men político

Los diri­gen­tes polí­ti­cos se nie­gan a tomar nota de todo esto. Insisten en actuar de la mane­ra acos­tum­bra­da, la que adqui­rie­ron cuan­do se esta­ble­ció el actual régi­men polí­ti­co, hace más de 20 años. Siguen esco­gien­do entre ellos a los “repre­sen­tan­tes popu­la­res” en los muni­ci­pios y el par­la­men­to, siguen apro­ban­do leyes al gus­to de los empre­sa­rios, siguen tra­tan­do de coop­tar al movi­mien­to social, siguen con la mani­pu­la­ción a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción. Y siguen tocan­do la mis­ma melo­día de siem­pre: “hay que fre­nar a la dere­cha”, “súma­te al cam­bio”; tocan un par de acor­des de “equi­dad” o de “jus­ti­cia”, y ento­nan el coro común, “empleo, cre­ci­mien­to, segu­ri­dad”. Para los oídos más refi­na­dos, hay tam­bién unas notas: “gobierno de nue­vo tipo”, “refor­mas”, “asam­blea constituyente”.

No se dan cuen­ta que, en todos estos años de repe­tir lo mis­mo, han deja­do ver su ver­da­de­ra faz, han deja­do al des­cu­bier­to sus men­ti­ras, su inep­ti­tud, su medio­cri­dad. Dejan en evi­den­cia su des­dén por la demo­cra­cia, por la patria; su afán de lucro indis­cri­mi­na­do; sus trai­cio­nes, gran­des y peque­ñas; y su natu­ra­le­za inco­rre­gi­ble­men­te subor­di­na­da a los explo­ta­do­res. Es la cara inmun­da que, qui­zás, muchos no que­rían ver. Muchos que­rían evi­tar la mira­da, pues su ver­da­de­ro aspec­to com­pe­le a actuar, a reemplazarlos.

nues­tra elección

Y hoy, tene­mos que ele­gir. ¿Seguimos con­ser­van­do este régi­men, ava­la­mos a los repre­sen­tan­tes de los explo­ta­do­res con nues­tra inac­ción o ini­cia­mos un camino pro­pio como pue­blo para diri­gir nues­tro destino?

Cualquier per­so­na hones­ta no se con­fun­de ante esta opción. Pero ello sig­ni­fi­ca crear una con­di­ción indis­pen­sa­ble, la uni­dad. La uni­dad de los tra­ba­ja­do­res, la uni­dad de todo el pueblo.

La uni­dad no nace de un acuer­do de cúpu­las o de invo­ca­cio­nes sin con­se­cuen­cia, “por­que sue­na bien”. Es el resul­ta­do de muchas luchas, de peque­ños pasos que hay que dar para for­ta­le­cer nues­tras orga­ni­za­cio­nes, para lle­var ade­lan­te las deman­das popu­la­res. Y exi­ge con­fron­tar al régi­men polí­ti­co con sus pro­me­sas vacías, con su podredumbre.

un lla­ma­do a la unidad

Por eso, noso­tros hemos hecho un lla­ma­do a abs­te­ner­se en las pró­xi­mas elec­cio­nes muni­ci­pa­les, a unir­se a las ini­cia­ti­vas que han ini­cia­do diver­sas orga­ni­za­cio­nes socia­les que repre­sen­tan las luchas actua­les. Llamamos, jus­ta­men­te, a sumar­se esas luchas en con­tra­po­si­ción a quie­nes quie­ren des­viar­las en pro­ve­cho propio.

Hay quie­nes argu­men­tan que abs­te­ner­se, no votar, va en con­tra de un deber cívi­co. Pero enton­ces ¿por qué los mis­mos que hoy piden ser vali­da­dos con el sufra­gio ciu­da­dano abo­lie­ron la obli­ga­to­rie­dad del voto? ¿Si ellos crea­ron la posi­bi­li­dad legal de abs­te­ner­se, al esta­ble­cer el voto volun­ta­rio, por qué se que­jan hoy? Abstenerse acti­va­men­te es, de hecho, el cum­pli­mien­to del deber cívi­co de tomar posi­ción: en con­tra del régi­men cadu­co, en con­tra de los men­ti­ro­sos, en con­tra de quie­nes nie­gan los dere­chos del pueblo.

Otros dicen que quie­nes no votan pier­den su dere­cho a cri­ti­car “des­pués”. ¿Seguro? ¿El ejer­ci­cio cons­cien­te de la deci­sión polí­ti­ca de negar el apo­yo a los corrup­tos e incom­pe­ten­tes, a los explo­ta­do­res y men­ti­ro­sos, extin­gue la facul­tad de la crí­ti­ca? Vean, seño­res, noso­tros no nos que­ja­mos “des­pués”: cri­ti­ca­mos y pro­po­ne­mos un camino “antes”. Abstenerse acti­va­men­te es un acto polí­ti­co por excelencia.

Algunos pro­po­nen que es mejor anu­lar, en vez de abs­te­ner­se. Es una idea media rebus­ca­da, a decir ver­dad. ¿Por qué ir a par­ti­ci­par del mis­mo pro­ce­so que se pre­ten­de recha­zar? Es más direc­to y cla­ro no votar.

También se dice que la abs­ten­ción bene­fi­cia­ría a la dere­cha. Pero ese argu­men­to no está plan­tea­do con hones­ti­dad. ¿Por qué no dicen la ver­dad? ¿Por qué no dicen abier­ta­men­te que quie­ren que demos nues­tro voto a la otra ofer­ta elec­to­ral, la de la Concertación?

¿Será por­que no tie­nen argu­men­tos para demos­trar sus dife­ren­cias reales con la dere­cha? La ver­dad que ellos mis­mos han arras­tra­do por el lodo los tér­mi­nos de izquier­da y dere­cha, has­ta hacer­los irre­co­no­ci­bles. Hoy la opción está plan­tea­da entre el régi­men polí­ti­co cadu­co y las luchas del pue­blo por su unidad.

Otros se preo­cu­pan de que la abs­ten­ción pue­da dañar a la demo­cra­cia. Pero ¿cómo un pro­nun­cia­mien­to a favor de las deman­das popu­la­res podría per­ju­di­car­la? ¿No es la demo­cra­cia, de cual­quier tipo, una mani­fes­ta­ción de la sobe­ra­nía del pue­blo, y no la de los gobernantes?

por chi­le, yo me abstengo

Finalmente, se afir­ma que abs­te­ner­se es ir en con­tra de quie­nes sí acu­den a los comi­cios, y sig­ni­fi­ca ata­car a la idea mis­ma de las elec­cio­nes. Es al revés. El lla­ma­do a no votar es una con­vo­ca­to­ria al pue­blo a unir­se a favor de nues­tras deman­das y en con­tra de los polí­ti­cos del sis­te­ma. Y noso­tros no tene­mos nada en con­tra de las elec­cio­nes. Al con­tra­rio, exi­gi­mos nues­tro dere­cho con­cre­to a ele­gir: la edu­ca­ción gra­tui­ta, salud de cali­dad para todos, tra­ba­jo, suel­dos dig­nos, el res­pe­to a nues­tras orga­ni­za­cio­nes, una jus­ti­cia ver­da­de­ra, defen­sa de los intere­ses y rique­zas nacio­na­les, y el dere­cho de deci­dir nues­tro destino.

Son ellos, no noso­tros, los que asu­men una posi­ción nega­ti­va. Son ellos los que no cum­plen sus pro­me­sas; son ellos los que no quie­ren que ten­ga­mos opor­tu­ni­da­des; por­que son ellos los que subas­tan el país al mejor pos­tor. Por eso deci­mos: por­que ellos no creen en la demo­cra­cia, yo me abs­ten­go; por­que ellos lucran, yo no voto. Porque creo en la uni­dad, yo no les doy voto.

Por Chile, yo me abstengo.

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8.10.2012
Son ellos, no nosotros, los que asumen una posición negativa. Son ellos los que no cumplen sus promesas; son ellos los que no quieren que tengamos oportunidades; porque son ellos los que subastan el país al mejor postor. Por eso decimos: porque ellos no creen en la democracia, yo me abstengo; porque ellos lucran, yo no voto. Porque creo en la unidad, yo no les doy voto. Por Chile, yo me abstengo.

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