febrero 25, 2011

Terremoto en Chile

La tie­rra sigue tem­blan­do. Para quie­nes sufrie­ron el terre­mo­to del 27 de febre­ro de 2010, las répli­cas ya son casi cos­tum­bre. La vida tie­ne que seguir, como sea. Con la inquie­tud, con las preo­cu­pa­cio­nes, con los pro­ble­mas, pero tie­ne que seguir ade­lan­te. Hoy, este espí­ri­tu de nues­tro pue­blo con­tras­ta con la acti­tud de nues­tros gober­nan­tes y de los pode­res eco­nó­mi­cos que los sos­tie­nen. Éstos no pare­cen hallar terreno fir­me en nin­gún lado.
En las horas pos­te­rio­res a la catás­tro­fe, el Estado pare­ció ser el más gol­pea­do por sis­mo. Los meca­nis­mos que debían dar pro­tec­ción a la pobla­ción fue­ron des­aten­di­dos, los res­pon­sa­bles de diri­gir la ayu­da inme­dia­ta a los afec­ta­dos olvi­da­ron su deber.