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Funerales de un régimen

Aylwin ase­gu­ró la con­ti­nui­dad del blo­que bur­gués domi­nan­te que se había for­ma­do en la par­te final de la dic­ta­du­ra bajo un nue­vo régi­men polí­ti­co. Sus obje­ti­vos prin­ci­pa­les: aho­gar a las orga­ni­za­cio­nes socia­les, coop­tar y corrom­per a sus diri­gen­tes, aca­llar las deman­das y rei­vin­di­ca­cio­nes, subor­di­nar toda res­pues­ta popu­lar a los esque­mas del régi­men; crear las con­di­cio­nes para la inmi­nen­te ola de inver­sio­nes de capi­tal extran­je­ro en la mine­ría y en la explo­ta­ción de otros recur­sos natu­ra­les, y garan­ti­zar y pro­te­ger la sub­sis­ten­cia de los gru­pos eco­nó­mi­cos crea­dos median­te el saqueo del Estado duran­te la dictadura. 

El regreso de la lucha de clases

Nosotros deci­mos: ¡ade­lan­te con la movi­li­za­ción! La lucha efec­ti­va vale más que una con­vo­ca­to­ria ambi­gua o una diri­gen­cia sin orientación.
La lucha de cla­ses obli­ga a tomar la ini­cia­ti­va, a actuar de acuer­do a la reali­dad, y no de ilu­sio­nes aje­nas y, sobre todo, exi­ge ele­gir de qué lado se va estar en este conflicto.

El pueblo responderá

El mor­tal ata­que en con­tra de los tra­ba­ja­do­res es una manio­bra deses­pe­ra­da de un régi­men en cri­sis. Golpea a las luchas cuan­do son ais­la­das. Hoy, a los mine­ros. Ayer, a los pro­fe­so­res en el par­la­men­to. El pue­blo res­pon­de­rá a este cri­men. Frenará esta esca­la­da vio­len­ta. Hay sufi­cien­tes diri­gen­tes hones­tos, hay sufi­cien­tes obre­ros, pobla­do­res, estu­dian­tes que opo­nen su deco­ro a infa­mia de un régi­men que quie­re man­te­ner­se vivo suc­cio­nan­do san­gre de chilenos.

Paro nacional: debemos unirnos

La dis­yun­ti­va de hoy es si per­mi­ti­mos que los corrup­tos, los ladro­nes, los explo­ta­do­res, pro­fun­di­cen y extien­dan su cri­sis o si el pue­blo de Chile empren­de el cam­bio que ver­da­de­ra­men­te necesita.
En el actual con­tex­to, debe hacer­se valer la fuer­za de los tra­ba­ja­do­res, debe escu­char­se la voz de todo el pue­blo, en una gran movi­li­za­ción, en un paro nacio­nal que mues­tre una efec­ti­va sali­da a la crisis. 

Hasta que la dignidad se haga costumbre

La expe­rien­cia de diciem­bre pasa­do, en que se for­mó des­de las bases una fuer­te corrien­te por la dig­ni­dad docen­te, demues­tra que esta bata­lla se pue­de ganar. El gobierno está debi­li­ta­do polí­ti­ca­men­te, al igual que los repre­sen­tan­tes del ofi­cia­lis­mo en la diri­gen­cia del Colegio de Profesores. Ambos bus­ca­rán des­viar la lucha, con­fun­dir, fre­nar. Esperan radi­car la dis­cu­sión en el Congreso, con los par­la­men­ta­rios corrup­tos. No hay que hacer­les caso. No hay nada que hablar allí.

Chile está primero

El pue­blo, la patria, debe estar pri­me­ro. Chile está pri­me­ro. Si se siguie­ra ese prin­ci­pio, los des­ti­na­ta­rios de aquel recla­mo demo­crá­ti­co popu­lar toma­rían la ini­cia­ti­va y aban­do­na­rían la esce­na de mane­ra volun­ta­ria. En efec­to, no es el gri­to de “que se vayan todos” el vio­len­to; ofre­ce, al con­tra­rio, la posi­bi­li­dad de una sali­da orde­na­da. Lo vio­len­to es que los que deben irse se afe­rren deses­pe­ra­da­men­te al domi­nio del país.

El pueblo avanza en la lucha

Lo hicie­ron nue­va­men­te. Arrancaron de nues­tro seno a dos her­ma­nos, a dos hijos, a dos com­pa­ñe­ros. Exequiel Borvarán y Diego Guzmán han muer­to mien­tras lucha­ban por las deman­das popu­la­res de la edu­ca­ción. ¿Quién se hace res­pon­sa­ble? ¿Lo hace quién apre­tó el gati­llo o lo hace quién sem­bró el odio, quién azu­zó al ase­sino e indi­có la direc­ción de los dis­pa­ros? El sacri­fi­cio de estos dos hijos de tra­ba­ja­do­res, de dos estu­dian­tes com­pro­me­ti­dos con su pue­blo, mar­ca con san­gre a un régi­men que reco­no­ce hoy el fra­ca­so de su inten­to de dete­ner su caí­da con la ilu­sión del neo­rre­for­mis­mo, o sea, de refor­mas que no son refor­mas siquie­ra modes­tas, sino arti­fi­cios para pro­lon­gar la vida del régimen. 

Una victoria para la humanidad

El 9 de mayo de 1945 se selló una vic­to­ria para toda la huma­ni­dad. No habría sido posi­ble sin aquel ins­tru­men­to crea­do por la revo­lu­ción rusa. A pesar de todos los erro­res y defor­ma­cio­nes, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos repre­sen­tó enton­ces aquel prin­ci­pio his­tó­ri­co ins­tau­ra­do en Octubre de 1917: el poder de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, una fuer­za arma­da des­ti­na­da de defen­der sus con­quis­tas, coman­da­da por hijos de tra­ba­ja­do­res, de cam­pe­si­nos, como el maris­cal Zhukov.

1° de Mayo 2015: ¡Que se vayan todos! Todo el poder a los trabajadores

Que se vayan todos, es el requi­si­to para ase­gu­rar edu­ca­ción, salud y vivien­da de carác­ter gra­tui­to, igua­li­ta­rio y uni­ver­sal para todos los chi­le­nos; para nacio­na­li­zar las indus­trias estra­té­gi­cas del país, sus recur­sos natu­ra­les y al sec­tor finan­cie­ro; para sus­ti­tuir el apa­ra­to arma­do del Estado por un autén­ti­co ejér­ci­to del pue­blo; en suma, para que el putre­fac­to régi­men de los corrup­tos de paso a un gobierno de los tra­ba­ja­do­res, de la cla­se que, día a día, echa a andar a nues­tro país, y que lo pon­ga a la van­guar­dia de la Segunda Independencia de nues­tra América.