Hombres y mujeres de Chile: ¡a la revolución!

El miér­co­les 15 de octu­bre fue un día de pri­ma­ve­ra, una jor­na­da labo­ral más para millo­nes de tra­ba­ja­do­res. Pero muchos no podían dejar de advertir

El miedo al pueblo

El ase­si­na­to de un joven en el Panguipulli estre­me­ció a todo el país. Tras la eje­cu­ción los cara­bi­ne­ros esca­pa­ron como delin­cuen­tes. No es la for­ma en que actúa quien dice sólo defen­der­se. Es la for­ma en que actúan los ase­si­nos que tie­nen temor. Es el mie­do al pue­blo. Demuestra la prin­ci­pal con­se­cuen­cia del levan­ta­mien­to popu­lar ini­cia­do el 18 de octu­bre: el sur­gi­mien­to de un autén­ti­co poder el pueblo.

La vacuna: mentiras y verdades

El ver­da­de­ro dile­ma está plan­tea­do des­de la expan­sión del virus: ¿debe pri­mar la vida o las ganan­cias del capi­tal? La solu­ción al pro­ble­ma no se encon­tra­rá en una vacu­na. La solu­ción está en quién tie­ne el poder. Quién deci­de, y en fun­ción de qué intere­ses y obje­ti­vos. Esta pes­te moder­na, si algo bueno ha teni­do, es que ha nos ha acer­ca­do en toda su pro­fun­di­dad a esta interrogante.

Con el poder del pueblo ¡vamos por todo!

El régi­men le teme al poder del pue­blo. Por eso ofre­ce con­ce­sio­nes y pro­me­sas. Pero esta con­tra­po­si­ción de pode­res no se pue­de man­te­ner en el tiem­po. Con cada vic­to­ria, los tra­ba­ja­do­res se pre­pa­ran para una defi­ni­ción: ¡vamos por todo!

La noche de las ratas

Esta pla­ga no podrá exten­der­se. El pue­blo se ha dota­do, en años de lucha, de fuer­zas insu­pe­ra­bles. Las ha mani­fes­ta­do en el levan­ta­mien­to de octu­bre. Una de esas fuer­zas es su asom­bro­sa deci­sión de adop­tar como su ban­de­ra la rei­vin­di­ca­ción de nues­tros ances­tros, nues­tra comu­nión con lo mapuche.

Colombia: ¡sólo los pueblos pueden vencer!

Para el pue­blo colom­biano que se ha levan­ta­do en la lucha por sus deman­das, no ha habi­do cese al fue­go, ni ofer­ta de paz, ni aper­tu­ra del diá­lo­go. A dia­rio, caen ase­si­na­dos mili­tan­tes sin­di­ca­les, cam­pe­si­nos e indí­ge­nas en manos de las fuer­zas de segu­ri­dad, para­mi­li­ta­res y escua­dro­nes de la muer­te de los empre­sa­rios y terra­te­nien­tes. A dia­rio, los tra­ba­ja­do­res son obje­to de ame­na­zas, secues­tros y tor­tu­ras. A dia­rio, sufren las con­se­cuen­cias de polí­ti­cas anti­po­pu­la­res de un gobierno repu­dia­do y ais­la­do que se vis­tió con los ropa­jes del reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal has­ta que tuvo que enfren­tar el momen­to de la dura verdad.

¡A cambiarlo todo!

vemos un nacien­te movi­mien­to popu­lar que se crea en la acción. Sus expre­sio­nes son infi­ni­ta­men­te más vita­les que las de sus opo­nen­tes. Mientras éstos van hacia aba­jo, la fuer­za de los tra­ba­ja­do­res va enor­me­men­te en ascen­so. Su cau­sa es extra­or­di­na­ria­men­te noble y sus méto­dos son la acción direc­ta de las masas y obje­ti­vos que corres­pon­den a las deman­das reales y urgen­tes de las gran­des mayo­rías. Y mien­tras más cla­ra es la deli­mi­ta­ción con el régi­men polí­ti­co corrup­to, el régi­men del capi­tal, del robo, de las AFP, más se fortalece. 

Fin al robo: ¡abajo las AFP! ¡Abajo el sistema!

La cri­sis gene­ral del capi­tal exi­ge solu­cio­nes de fon­do. En Chile, la bata­lla en con­tra de la expo­lia­ción de los tra­ba­ja­do­res y en con­tra de la indig­ni­dad en que están sumi­dos nues­tros mayo­res debe ser empren­di­da con rea­lis­mo. Como ocu­rre con todas las deman­das fun­da­men­ta­les de nues­tro pue­blo ‑salud vivien­da, tra­ba­jo, educación‑, la solu­ción ya no pue­de pro­ve­nir de este sis­te­ma. Hay que derri­bar­lo, jun­to a los corrup­tos que lo administran.

Funerales de un régimen

Aylwin ase­gu­ró la con­ti­nui­dad del blo­que bur­gués domi­nan­te que se había for­ma­do en la par­te final de la dic­ta­du­ra bajo un nue­vo régi­men polí­ti­co. Sus obje­ti­vos prin­ci­pa­les: aho­gar a las orga­ni­za­cio­nes socia­les, coop­tar y corrom­per a sus diri­gen­tes, aca­llar las deman­das y rei­vin­di­ca­cio­nes, subor­di­nar toda res­pues­ta popu­lar a los esque­mas del régi­men; crear las con­di­cio­nes para la inmi­nen­te ola de inver­sio­nes de capi­tal extran­je­ro en la mine­ría y en la explo­ta­ción de otros recur­sos natu­ra­les, y garan­ti­zar y pro­te­ger la sub­sis­ten­cia de los gru­pos eco­nó­mi­cos crea­dos median­te el saqueo del Estado duran­te la dictadura. 

El pueblo responderá

El mor­tal ata­que en con­tra de los tra­ba­ja­do­res es una manio­bra deses­pe­ra­da de un régi­men en cri­sis. Golpea a las luchas cuan­do son ais­la­das. Hoy, a los mine­ros. Ayer, a los pro­fe­so­res en el par­la­men­to. El pue­blo res­pon­de­rá a este cri­men. Frenará esta esca­la­da vio­len­ta. Hay sufi­cien­tes diri­gen­tes hones­tos, hay sufi­cien­tes obre­ros, pobla­do­res, estu­dian­tes que opo­nen su deco­ro a infa­mia de un régi­men que quie­re man­te­ner­se vivo suc­cio­nan­do san­gre de chilenos.

Hasta que la dignidad se haga costumbre

La expe­rien­cia de diciem­bre pasa­do, en que se for­mó des­de las bases una fuer­te corrien­te por la dig­ni­dad docen­te, demues­tra que esta bata­lla se pue­de ganar. El gobierno está debi­li­ta­do polí­ti­ca­men­te, al igual que los repre­sen­tan­tes del ofi­cia­lis­mo en la diri­gen­cia del Colegio de Profesores. Ambos bus­ca­rán des­viar la lucha, con­fun­dir, fre­nar. Esperan radi­car la dis­cu­sión en el Congreso, con los par­la­men­ta­rios corrup­tos. No hay que hacer­les caso. No hay nada que hablar allí.